Ministerio de Inclusión Economica y Social (MIES)
1. ANTECEDENTES
El Ministerio de Inclusión Económica y Social, (MIES), es una unidad de gobierno
encargada de la ejecución de las políticas de integración económica y social, su misión es
ejecutar planes, programas y estrategias en beneficio de la población en situación de
vulnerabilidad.
Las convicciones de esta institución están enfocadas en : integridad, solidaridad,
cooperación, calidez, respeto, responsabilidad, liderazgo y transparencia. Su eje estratégico
busca coordinar y asegurar la protección especial, el desarrollo integral, la promoción y la
movilidad.
El MIES también es encargado dentro de todo el territorio nacional de la realización de
ejercicios y aplicación de políticas públicas, normas, programas y reglamentos de inclusión
social y servicios de cuidado en el ciclo de vida, esto es, dar prioridad a las niñas, niños, jóvenes
más vulnerables, jóvenes, ancianos, discapacitados y personas que viven en la pobreza para
empoderarlos, la movilidad social y la salida de la pobreza.
Entre los diferentes programas y voluntarios que presenta el MIES se encuentra
¨Impulso Violeta Ec ̈el cual fue inaugurado en 19 de noviembre de 2021 y es una estrategia
nacional dirigida a brindar a las mujeres ecuatorianas las herramientas o los medios para lograr
la autodeterminación, la independencia económica y los proyectos de vida, se desarrollará
mediante cinco ejes de acción: Autonomía económica, a través de la capacitación; Prevención
de vulneración de derechos; Huertos familiares y emprendimientos pecuarios, que promuevan
la sostenibilidad económica; Articulación para espacios de comercialización; y Vinculación
laboral (empleabilidad). La meta es beneficiar a más de 70.000 mujeres usuarias de los
servicios y bonos del MIES al 2025.
2. JUSTIFICACIÓN
En la Constitución de la República del Ecuador en el Art. 70 establece que: “el Estado
formulará y ejecutará políticas para alcanzar la igualdad entre mujeres y hombres, a través del
mecanismo especializado de acuerdo con la ley, e incorporará el enfoque de género en planes
y programas, y brindará asistencia técnica para su obligatoria aplicación en el sector público”
(Constitución de la República del Ecuador, 2008). A partir del artículo 70 es importante crear
y mantener espacios para fomentar la participación en programas que buscan generar
herramientas para lograr autonomía, autoestima y empoderamiento en mujeres.
Por otra parte el Art. 375, donde se menciona que el Estado, en todos sus niveles de
gobierno, garantizará el derecho al hábitat y a la vivienda digna, para lo cual: “Desarrollará
planes y programas de financiamiento para vivienda de interés social, a través de la banca
pública y de las instituciones de finanzas populares, con énfasis para las personas de escasos
recursos económicos y las mujeres jefas de hogar” (Constitución de la República del Ecuador,
2008). Por ello, el generar programas para mujeres que apoyen y desarrollen independencia
económica, mediante un plan de vida, pueden reducir las desigualdades económicas de género
además de promover oportunidades de inclusión económica y social que rompen los círculos
de pobreza.
De esta forma, luego de la revisión literaria llevada a cabo, hemos llegado a la
conclusión de que es muy necesario realizar este proyecto, esto debido a que hoy en día todavía
existen niveles considerados de pobreza en el Ecuador y el mundo, hecho que genera
desigualdad y discriminación como tal. Por lo tanto, es apropiado velar por las acciones que se
toman para responder ante esta problemática, procurando generar o crear espacios que ayuden
a prevenir este problema en la población , como son los diferentes Centros de Desarrollo
Infantil (CDI).
3. DEFINICIÓN DEL PROBLEMA
Dentro de las ramas de acción del MIES, en su proyecto “Impulso Violeta” se ha
reconocido un problema sobre desigualdad de género, violencia de género; la necesidad de
brindar a las usuarias herramientas que potencien sus habilidades personales y sociales, así
logrando su autonomía e independencia económica, ejecutando así su plan de vida.
Ecuador, se ha transformado en un país que muestra una delicada situación en relación
a la violencia de género; según cifras oficiales, seis de cada diez mujeres confirman haber
sufrido malos tratos, no obstante, muchas de las mujeres que experimentan violencia no llegan
a denunciar al agresor (Barredo, 2017). Así, el Azuay se ve exhibido como una de las provincias
que tiene en importante proporción un registro de mujeres (de 15 años y más), que informan
haber experimentado algún hecho de violencia de género a lo largo de su vida (INEC, 2019).
En tal sentido, según la Corporaciòn de Participación Ciudadana (CPC, 2019) 6 de cada
10 mujeres ecuatorianas de 15 o más años ha sufrido una o más agresiones físicas, psicológicas,
sexuales o patrimoniales, por el hecho de ser mujeres. Del mismo modo, según la Encuesta
Nacional sobre Relaciones Familiares y Violencia de Género contra las Mujeres del Instituto
Nacional de Estadísticas y Censos en el 2019, de mujeres de 15 años y más, se manifiesta la
incidencia total de violencia contra estas últimas, un 64,9%: 65 de cada 100 mujeres en el país
han experimentado por lo menos una situación violenta en alguna de las esferas a lo largo de
su vida. Así, la violencia psicológica predomina como la de mayor prevalencia con un 56,9%,
le sigue la violencia física con 35,4%, la violencia sexual con 32,7% y por último la violencia
patriomonial con un 16,4% (INEC, 2019).
4. APROXIMACIÓN TEÓRICA
Una de las dificultades primordiales del estudio de la violencia es la ausencia de una
definición concreta sobre la multiplicidad de modos en las que ésta se presenta o la forma en
la que se determina sus características cruciales y comunes. Según la Organización Mundial de
la Salud, la define como el uso premeditado de la fuerza física o el poder contra uno mismo,
otra persona o un grupo o comunidad, que produzca o tenga muchas probabilidades de provocar
lesiones, muerte, daños psicológicos, trastornos del desarrollo, etc (2002).
Asimismo, según la Organización de las Naciones Unidas, indica que en el mundo
mujeres y niñas afrontan acoso sexual y violencia tanto en el transporte público, en las calles,
lugares de diversión (parques), mercados y en general en países en desarrollo como países
desarrollados (2017). Hoy por hoy, muchas mujeres han levantado su voz y han denunciado
estos actos con la finalidad de plantear medidas y estrategias para la prevención y eliminación
de la violencia contra la mujer (Martínez, 2016).
Así, la violencia de género trata de una violencia que afecta a las mujeres por el mero
hecho de serlo. Constituye un atentado contra la integridad, la dignidad y la libertad de estas
últimas, independientemente del ámbito en el que se produzca. El MIES es parte del Plan
Nacional de Erradicación de la Violencia de Género hacia la Niñez, Adolescencia y Mujeres
que impulsa el Gobierno Nacional con el objetivo de adoptar todas las medidas necesarias para
prevenir, eliminar y sancionar la violencia.
Por eso es trascendental, comprender que la violencia de género es un problema social,
interpretado en un conglomerado de actitudes y conductas de odio así como desestimación
hacia la mujer, sin conceder que sea parte activa de la sociedad ni de manera personal como un
individuo, puesto que estas razones son corroboradas como suficientes para que el agresor
menosprecie la valía intelectual, moral y social de las mujeres (Ramírez, Alarcón & Ortega,
2019). En correspondencia a los síntomas conductuales, la violencia, al ser una conducta
aprendida, es factible que las personas que hayan padecido de esta, ya sea de forma directa o
indirecta, repliquen este comportamiento como modo de ejercer autoridad, obediencia y
relacionarse con otros. Por ello, la esencial propuesta de solución para la prevención y
erradicación de la violencia de género, es utilizar métodos en favor de las mujeres, que
estimulen su acceso a la educación, trabajo y participación ciudadana (Corsi, 2010).
Una de las estrategias para alcanzar este cambio es la terapia comunitaria, que implica
un espacio comunitario indispensable para el ser humano, en el cual el individuo se siente apto
de compartir experiencias de vida entre los integrantes de la comunidad y puede buscar
respuestas a los retos que cada uno presente (Fuentes, 2011). Cabe recalcar que los encuentros
de terapia comunitaria no son lugares de tratamiento psicológico, antes bien se distinguen por
ser espacios de cuidado, abiertos y libres en los cuales las mujeres se sientan seguras de
expresarse.
5. OBJETIVOS
Objetivo general
Analizar las necesidades del colectivo de mujeres con el propósito de idear acciones
frente a las problemáticas, generando espacios de aprendizaje significativo donde se garantice
la adquisición de conocimientos proactivos sobre empoderamiento, desarrollo personal y
habilidades que busquen transformar a las mujeres.
Objetivos específicos
● Identificar los problemas y necesidades que enfrentan las
mujeres pertenecientes a los programas del MIES, para poder llegar a la mejora
de las mismas mediante diferentes estrategias, además de identificar sus
fortalezas para potencializar las mismas.
● Formular y desarrollar el plan de acompañamiento psicosocial
que contribuya a solucionar las problemáticas que afectan el bienestar mental y
psicológico de las mujeres que forman parte de programas del MIES.
lunes, 30 de enero de 2023
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